Sobre esta página

En la presente selección de textos se encuentran bosquejados años de vida, en los cuales lo único que jamás me ha abandonado ha sido la inquietud poética. Las temáticas son variadas, pasando desde problemas hondamente cotidianos, para luego adentrarse en ciertas intuiciones filosóficas que han sido garabateadas en algunos versos. Su participación como lectores es de altísima importancia, puesto que ustedes son, al final de cuentas, quienes me ayudarán a configurar los libros que, a partir de este espacio en la red , proyecto para el futuro.
Bienvenidos
Mauricio Mena Iturriaga

lunes 16 de enero de 2012

Asombro

                                                                   (Saturno devorando a su hijo, Goya)

No hay sorpresa en la zona muda
no hay sandalias abandonadas
ni bitácoras de enquistada huella
el mundo entero es un barullo
de muelas sueltas y muecas serias.

No hay asombro en lo imprevisto
no hay verdades duraderas
canta el sauce el tiempo, calla Dios
la precaria sacralidad de la viruela.

Raudo va el río al mar, triste presa
el hombre que en la vida insiste
nada está destinado a durar, salvo
el alma con su cuerpo en ristre.

Somos la broma del todopoderoso
la macabra farsa de lo perfecto
nada es en la eternidad cosechar
del guijarro el trigo, de la ceniza
la uva madura de la lengua triste.

Ejercicio de la divinidad, simulacro
de la mano que en la mano cesa
la caricia es una condición mortal
que mientras grata no es sorpresa.

Estamos condenados a callar, si
el silencio nos confiesa, somos
de lo inédito un muladar, posada
que del tedio en su lugar, preñada
del desierto del común lugar, la nada
monótono canturrear nos deja.

Abrazo

                                                                                                  (El abrazo, Shiele.)
Cuando tu boca mi nombre nombra
cuando tus manos la nada intenta
es el mundo un chapucero de almas
amasijo de latidos en terca magenta.

Estrategia muda, de muda monta
letanía urdida en el lento asombro
es tu ejercicio un triste remedo
del barro erguido en su gesto sordo.

Escala de lo absurdo, sombra torpe
simulacro de sangre, proa urgente
es tu amago un ejercicio estéril:
sinfonía de mirtos, cojo aplomo.

En el polo olvidado de calambres
en la selva porfiada de tu llanto
hay una nostalgia leve como polvo
agazapada en el gesto del guijarro.

Tengo tus ojos clavados en la tenue
nostalgia de los exiliados, tu boca
bestia breve, pretexto del hartazgo:
muere la muerte de risa ingente
cuando tú y yo nos abrazamos.

lunes 9 de enero de 2012

Epifanías

I

No hay mundo
hay cosas
y nuestro afán
de hacerlas
dialogar entre ellas.
II
Las cosas guardan en secreto
el antiguo lenguaje de las esencias.

El artista es el traductor de las cosas:
ventrílocuo del alma del mundo.
III
Hemos olvidado olvidar
por eso estamos
condenados al olvido
IV
Perdonar es una forma de trascender en el mundo:
quien perdona se libera de la prisión de su ego
V
Como el animal que lame sus heridas
el hombre lame sus latidos
con la lengua áspera de sus conceptos
VI
Porque este mundo no es más
que la distancia que hemos establecido
entre nuestros sueños y el ejercicio
de bordar sentidos en el manto de la vida

miércoles 28 de diciembre de 2011

Melancolía





Tengo la soledad poblada de ausencias
y para toda nostalgia tu nombre emancipado
flor caprichosa desafiando el olvido, eco
del eco que la memoria recuerda, ceniza
arrojada al viento que siempre retorna.

Domadora de abismos, traductora de ocasos
eres tú el consuelo de los abatidos
eres tú el pretexto de la primavera
eres tú, astro breve, bengala erguida
la luz que guía los pasos del vagabundo.

Tengo los ojos extraviados en tu belleza
y para todo exilio tu aroma es mi patria, gesto
del infinito que se oculta entre tus labios
simulacro de Dios, amasijo de eternidades
es tu boca la excusa de mis esperanzas.

sábado 29 de octubre de 2011

Condición Humana

Me admira la fauna humana
su precario afán
su absurda pretensión
de vuelo: aire terco

Gesto construyendo
tejados de vidrio
por donde transita
nuestra mañosa carne.

Hay tiempos donde no cabe
tiempo para el tiempo,
espacios abismos precoces
poblados de asombro.

Villorrio sonámbulo de hálito
comarca del espanto
refugio expuesto
donde arden cirios accidentales:

anécdota urgente, causa libre
condicionada al vínculo del ojo
a la rutina del latir.

Somos deseo vinculando
apetitos más alla del proyecto
que habita la catedral
de nuestra muda devoción:

misterio encallado en el espasmo
preceptiva de viento
donde va a morir el anhelo.

Y no muere, creo
como mueren los simulacros
del universo cautivo
que la imaginación reivindica.

En fin, comienza así el asunto:
erguidos en nuestro arrojo
bosquejamos la ceniza
y con ella levantamos
la profundidad de nuestras cimas.

P.D:
Dsede la duda nos aferramos
a la vanidad de nuestras certezas.

Canto del abismo


 
Es tu ausencia lo que sangra mi voz
eres tú
dormida al fondo de algún asombro
eres tú
océano donde va a morir mi canto


Es tu quedo decir la altura de mi silencio
eres tú
clavadista de puntillas al borde de mi boca
eres tú
un pueblo fantasma poblado de eco
eres tú
               frente al desierto
la estación húmeda de mis brazos
los restos mortales de una manada de soles


Es tu olor el lenguaje del otoño
son tus manos
dos palomas reventadas en el tacto
son tus manos
el frío mármol sin epitafio de las mías


es tu olor
la geometría macabra de una noche
eres tú
río dibujando el valle de mi nostalgia.

A una mujer de viento

Mirar
ojos a oscuras
piel
adentro, piel
afuera.

Tu cuerpo
leve
invierno en llamas
caer
al fondo de tu risa
inédita.

Asir
tu hemisferio
colonia
península puerto…

tus suaves piernas
saben
a miel de corcho.

Bella
bestia ruborizada
Hito
delirio y espina
eres;

Gris
altura macabra
tu voz
Dios ignorado
niña
jugando al absurdo.

Viene
dibujando horizontes
tu voz.

Manifiesto del genio
tu voz
reseña del espanto.
Viene
dibujando tu boca
tu boca
lámpara y fosa
tu voz.

Viene tu boca
viene
tu cuerpo.

Eres
tus ojos
hito
viene tu boca.

Viene
viene
tu voz viene.

Faro
estrella muda
eco
hueco vacío

Risa
canto fácil
germen
semilla de pánico…

Luciérnaga
ampolleta errante
todo en ti
es tibio asombro.

Despedida

Apolo ha domado
los demonios de Dionisio:

al otro lado del beso
habita el frío
.

martes 19 de julio de 2011

Lanzamiento Extranjerías


Extranjerías es el segundo poemario de Mauricio Mena Iturriaga (Santiago, 1982). A lo largo del libro el autor indaga en los distintos parajes por los cuales el ser transita, sin ser nunca más que un extranjero. Extranjerías es, precisamente, este sentimiento que abriga todo hombre, cuando el mundo lo enfrenta a diversas emociones; las cuales configuran un lugar de paso, un nuevo timbre en el pasaporte de la experiencia.  

Mauricio Mena Iturriaga nace en Santiago en 1982. Tras asistir al Taller Tirso de Molina, dirigido por el poeta Fernando Valenzuela, publica su primer libro “El comienzo de las sombras”.  El año 2004 forma parte del Taller de la Fundación Neruda. Ha sido finalista en diversos concursos literarios, entre los cuales se destaca el Premio Stella Corvalán, organizado por la Ilustre Municipalidad de Talca. El año 2008, junto a la editorial Animita Cartonera, obtiene un Fondo del Libro, gracias a su selección y prólogo de la obra de Alberto Rojas Giménez. Desde hace cinco años es director del taller literario Grupo Bellet 255, además de ser cofundador del grupo de gestión cultural Cultura a la Vena. Su obra ha sido publicada en diversas antologías y sitios en internet.

lunes 10 de enero de 2011

Superhombre




Procura el gesto del asombro
cuando el mundo nombra cenizas
y una caricia le otorga consuelo

Peregrino de la porfiada alegría de vivir

Hay un vacío enorme del que se llena
esta osadía del aliento
la intrigante mueca de perro bajo la luna
esta comedia del arrojo

Desmaleza el caos de su anécdota
hiede por los poros
esculpe íconos al costado del camino
muere su muerte moribunda

Gárgola del espanto
bestia emancipada del instinto

incendia caprichos bebe miedos
cosecha el cieno del botón de su pequeñez

Escultura hecha de polvo
ser del misterio

mendiga la brillante miseria del acto
sonríe la incógnita del mundo
olvida el nombre de su madre
orina sus zapatitos rotos
reniega el linaje del acontecer

erguido en la plenitud de su soberbia
puede que dios se nos muera
de pronto

miércoles 24 de noviembre de 2010

A ti.

Perdona el ejercicio inoportuno de mis manos,
la irrealidad posible de mi tacto. Dolora
del agua que acontece en el canto, ejercicio
del verbo hecho en sombra, barro
de la forma insuficiente en su acontecer.

Y es que me basta el espacio de tu asombro,
la macabra pasividad de tu boca, el baile
de tu cadera entregada al asombro.
Soberana del reino de mis prédicas, milagro
de la piel sembrada entre guijarros.

Júbilo de mis manos en lo profundo. Oda
de la greda informada. Loa erguida
emancipada de lo sucente. Bestia leve
arrellanada en el asombro, torbellino
de lo acontecente, arquetipo necesario
reventado en el éxito: dios desnudo.

Soy el vacío de tu sombra, reaccionario
demonio habitado de ausencias,
bebedero del espanto de tu silencio, lloro.
Todo en mí ejerce lo otro, lo tuyo,
como plétora de distancias que se nombran.
Detestable
aborrecible
patética y poiética
Santo pecador
miel de la ruda
ángel paralítico
llave y candado
sinapsis refleja
jarabe para la tos
desierto florido
virgen y puta
altura profunda
puntos suspensivos
:
página en blanco

El bosque.





I

Enfrentarse a un bosque a mitad de la noche
con el solitario coro del río a lo lejos
y el viento húmedo dando vida
a la fiesta de las criaturas
en lo hondo del bosque.

II

El temblor de la luz dibujando en el suelo
la coreografía siniestra de los árboles
que en nada se parecen a esta hora
al bucólico paisaje de los cuentos.

III

Del vientre macabro del bosque de noche
los fantasmas del espejo emergen:
es posible que nos veamos
en ellos, con ellos,
de ellos.

IV

Hay un bosque a mitad de la noche
al cual nos enfrentamos
con el solo estar.

V

El bosque
a mitad de la noche
nos mira.

Saudade




Mierda!
exijo la exoneración de mi memoria,
la absolución de mi pasado,
un cuento antes de dormir,
una casa en el árbol,
los chalecos de mi abuela,
la cacería de lagartijas,
los bolones de acero,
la colección de láminas
de Italia 90, los basuritas.

Carajo!
dónde ha quedado mi infancia,
los parajes del sur,
los viajes en tren a Valdivia,
los pasteles a 30 pesos,
los juegos donde existía el peligro,
los retazos de madera
con los que construíamos
flotas enteras de acorazados
y aviones que rompían la velocidad
de la luz, la inocencia...

Qué fue de Mister Hipo,
de los monstruos del ropero,
de las cartas que volando
traía el cartero del viento.
Quién se llevó la risa,
las pelotas de trapo,
los pantalones parchados,
las certezas imbatibles,
los mimos de mi madre.

Exijo a Dios
la retribución de mi vida,
en una cuota, sin pie
y sin intereses.
Demando al destino
por publicidad engañosa.
Y si llegase a encontrarme
con esa tal Esperanza, advierto
que no respondo
por mis actos...

Arte político-poética

Vacío donde anida mi instancia,
amargo y lejano como el invierno,
estoy llovido de ausencias repentinas.

Porque habito la provincia de las sombras,
enarbolando la esencia de la muerte:
Tragedia de una mano privada del tacto.

Monarca del reino del asombro,
todo crece bajo el sol de mi llanto
mientras mi voz, hija del trino, mi voz
camina sobre los tejados que la tarde incinera.

Llevo alojada la caricia del espanto
y la bofetada del mundo justifica mi ausencia.

Me exilio de la sangre petrificada,
luciendo esta carne: abrigo de plomo,
invitado de piedra, acontecer inesperado.

Soy de los ignorados el aval,
gárgola observando desde lo alto,
monarca vagabundo del reino de las veredas.

Mi canto es el manifiesto de los ojos tristes,
la política de los hijos del hastío.

Pasajero en el bus del destino, transeúnte,
a la deriva recojo las colillas del júbilo,
la risa de los idiotas acostumbrados al tedio.

Entonces, alquimista del instante, mago del cieno,
construyo arquetipos modelados en estiércol.